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Misionero de NAMB ayuda a voluntarios bautistas en Nueva Orleáns


Por Hannah Elliot

NUEVA ORLEÁNS (ABP) - Después de servir a la gente sin hogar durante décadas en Nueva Orleáns, Tobey Pitman está pavimentando importantes caminos con líderes y dueños de hogares en esta región predominantemente católica. Esto no significa que no haya tenido un desempeño exitoso y digno de mención en su Centro Misionero Brantley, pero desde el impacto del huracán Katrina, el misionero bautista ha guiado a voluntarios para ayudar a las víctimas de la tormenta en formas que otros grupos (religiosos o de otro tipo) no lo han hecho... formas que han marcado la diferencia.

 
 La Villa para Voluntarios de la Operación NOAH para la Reconstrucción ocupa tres pisos del Centro Mundial de Comercio (WTC) ubicado en el centro de Nueva Orleáns, y sirve como campamento base para los cientos de voluntarios que llegan a la ciudad cada semana.
"Los bautistas han llegado", dijo Pitman a la Prensa Bautista Asociada. "Durante muchos años hemos sido cautelosos en el dar, pero desde el huracán, hemos dado con todo el corazón. Los dueños de los hogares me han dicho que si no fuera por los grupos de iglesias, nada sería diferente".

Pitman es director ejecutivo de la Operación NOAH para la Reconstrucción, una organización de la Junta de Misiones Norteamericanas que coordina, aloja, alimenta y toma los informes de los voluntarios que vienen de todo el país con la misión de ayudar a reconstruir Nueva Orleáns.

La organización provee el marco y la supervisión de la reconstrucción, mientras que las congregaciones locales y convenciones estatales hacen el trabajo en sí. Los líderes de Operación NOAH para la Reconstrucción tienen planes de ayudar a reparar mil hogares y 20 iglesias en total. Por su parte, NAMB está aportando los fondos para llevar a cabo este proyecto de los bautistas del Sur que durará dos años y ha recibido realimentación positiva por parte de los dueños de hogares y líderes municipales.

"En Nueva Orleáns no eres nadie si eres bautista, pero si eres católico ya la hiciste", comentó Pitman. "Los bautistas han estado aquí durante muchos años tratando de ganarse un lugar en la mesa y [contribuir] entrada y valor ante los ojos de la ciudad".

Cathy Pitman, esposa y compañera de trabajo de Tobey, estuvo de acuerdo. Comentó que mientras los comités municipales queman tiempo tratando de abrirse paso entre la burocracia y la ineficacia, los grupos guiados por iglesias han demostrado el amor de Dios en formas tangibles. "Cuando el gobierno de nuestra ciudad no estuvo ahí, las iglesias si estuvieron para ayudar", dijo a ABP. "Cuando las iglesias estaban trabajando, el gobierno de la ciudad estaba esperando para tomar decisiones en pro de la ciudad".

Una importante manifestación de esta actitud de servicio es lo que sucede en la Villa de Voluntarios de Operación NOAH para la Reconstrucción (un edificio de tres pisos ubicado en el World Trade Center (WTC), ubicado en el centro de la ciudad, que sirve como campamento base para los cientos de voluntarios que vienen a la ciudad cada semana. La villa inició operaciones a principios de julio e inmediatamente alojó a más de 800 personas que trabajaron en 46 proyectos diferentes por toda la ciudad. Este espacio que anteriormente estaba vacío, hoy consiste de cuartos grandes con ventanas, piso de cemento, literas de madera y compartimientos para duchas hechos especialmente para la ocasión y colocados por todo el contorno de las paredes. Un empresario local donó 2,230 metros cuadrados de alfombra para hotel, que está parcialmente instalada. Con una cocina de tamaño industrial y estacionamiento, el área ocupa una cuadra en la vida nocturna de Nueva Orleáns. Es el lugar ideal para alojar grandes grupos de voluntarios entusiastas.

Pitman consiguió el lugar con un empresario que originalmente había planeado usarlo como hostal para trabajadores de la construcción. Sin embargo, al ver que eran pocos los trabajadores que se presentaron para usar el lugar, estuvo de acuerdo en vender a Pitman las camas, duchas, ropa de cama y otros artículos. Ahora los trabajadores bautistas pagan 20 dólares por noche por una cama, tres comidas diarias, espacio de estacionamiento, seguro y gafetes. No está mal, considerando que tan sólo el estacionamiento en el French Quarter cuesta 27 dólares por noche.

Y aunque la villa sirve como hogar principal para los voluntarios, ésta de ninguna manera está sola. Operación NOAH para la Reconstrucción tiene asignados a 13 miembros de su personal para apoyar el esfuerzo mediante las divisiones de oficinas, construcción, almacén y capellanía. Pitman comentó que con el tiempo espera contratar más de 20 personas para trabajar en el proyecto.

"La Operación NOAH para la Reconstrucción está diseñada para servir como modelo", expresó Pitman. "Durante más de 40 años, los bautistas del Sur han participado en labores de respuesta a los desastres. Hoy día ya no se trata de respuesta a los desastres; sino de reconstrucción. Estamos tratando de desarrollar un modelo en Nueva Orleáns que pueda trasplantarse a otras áreas también".

En opinión de Pitman, Nueva Orleáns es tan buena ciudad como cualquier otra para iniciar el proyecto. La llamó un "laboratorio de misiones" que contiene "cualquier tipo de necesidad que uno esté buscando". Tras haber cambiado su enfoque de un centro para gente sin hogar a la Operación NOAH para la Reconstrucción, Pitman dijo estar esperando que él simplemente esperó que la mayor necesidad espiritual de ciudad   "emergiera a la superficie".

"Nueva Orleáns no es diferente a ninguna otra mega ciudad de los Estados Unidos", dijo Pitman. "Nueva Orleáns ha aprendido a sacar su pecado al aire. Los demás mejor lo empujan con una escoba debajo de la alfombra para que no se vea".

Pitman agregó: la Biblia dice que donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia. "Trabajo en la ciudad con más gracia de los Estados Unidos", dijo con una sonrisa.

Lo ideal será que la gracia abunde en la forma de electricistas calificados y un flujo constante de obreros. El éxito del programa NOAH depende de los voluntarios. Trabajadores certificados como electricistas o plomeros aceleran aún más la reconstrucción, ya que las instalaciones eléctricas y de fontanería van primero que los interiores, como paredes secas y pisos. "Los expertos en algún oficio son muy valiosos para la reconstrucción que estamos haciendo", declaró Pitman.

La mayoría de los voluntarios dejan la ciudad sorprendidos por la gravedad de los daños y prometen regresar. "Todavía no he visto una persona que se vaya sin decir: '¡Guau! Cuando vi esto en la televisión, no imaginé que oliera así'".

Otros retos para el personal de Pitman son conservar la energía necesaria para coordinar a cientos de personas diariamente, relacionarse con las muchas iglesias de Nueva Orleáns que perdieron sus edificios y miembros, e influir en la ciudad por medio de "acciones espirituales muy importantes... que sean hechas en el nombre de Cristo para cambiar vidas".

En lo que respecta a la próxima temporada de huracanes, la cual podría determinar en qué quedan los esfuerzos de reconstrucción realizados durante el otoño y el invierno, Pitman dijo que la gente ha aprendido a evitar el tema.

Mientras las cuadrillas de trabajadores de verano continúan yendo y viniendo a la villa de voluntarios, otra temporada de huracanes está en camino, hasta ahora hay tranquilidad. La peligrosidad de la temporada podría determinar en qué quedan los esfuerzos de reconstrucción realizados durante el otoño y el invierno, declaró Pitman; pero los huracanes de este año son un tema que la gente ha aprendido a evitar.

"La madre Naturaleza tiene la palabra", dijo.

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